
La Historia es el conocimiento relativo a las sociedades del pasado, cuyo conocimiento es uno de los saberes más importantes. Por un lado, la Historia es la sucesión de hechos tal y como sucedieron, mientras que, por otro lado, es la reconstrucción de esos hechos. Ante esto, nos encontramos entonces con el problema historiográfico. No es fácil llegar a saber por qué ocurrió un determinado acontecimiento en realidad en el pasado. El conocimiento histórico depende de los siguientes factores: la cantidad y la calidad de las fuentes que nos informan sobre el pasado, la metodología y, por último, el mayor o menor grado de objetividad o subjetividad que posea el historiador. Todos los historiadores somos, en cierto grado, subjetivos. La investigación histórica no es un estudio de base individual, sino de carácter social. Esta forma de hacer historia posibilita el constante avance del conocimiento histórico que está continuamente construyéndose. El conocimiento histórico puede ofrecernos un determinado grado de veracidad. Según la RAE, la Historia se enmarca en las denominadas ciencias humanas.
El método histórico es el conjunto
de técnicas que utilizan los historiadores al analizar una fuente. El
conocimiento histórico surge a partir del análisis crítico-razonado y debe
estar sistemáticamente estructurado. Dicho todo esto, podemos entender el
conocimiento histórico como científico pero sin alcanzar el mismo grado que
poseen otras disciplinas. El objetivo de la historia se encuentra en el presente,
e incluso, en el futuro. El asunto que más le interesa al historiador es el
devenir del cambio y el verdadero objetivo científico de la Historia, por lo
tanto, es el producto del cambio. El fin último del conocimiento histórico se
encuentra en el presente, he aquí donde radica su importancia con respecto a la
sociedad. El conocimiento histórico nos puede aportar una visión del futuro y,
de esta manera, diseñarlo de la mejor manera posible. La Historia se encuentra
en constante evolución.
La Historia se propone investigar y
narrar acontecimientos que algún día pertenecieron al mundo real. Esto provoca
que la Historia no pueda centrarse sólo en los aspectos concretos, sino que
también estudie lo que los historiadores denominan hechos, es decir, los grandes
procesos. Como hemos mencionado anteriormente, a la hora de realizar un trabajo
o una investigación, el historiador debe tener claro que cuenta con una serie
de factores que le influyen, por ello, debe ser consciente de sus limitaciones
y debe intentar ser lo más objetivo posible. El maestro del futuro historiador
puede guiarlo, mostrando cómo trabaja él, esforzándose por sugerir a su
discípulo el problema y el camino hacia su solución, pero lo que no puede
enseñarle es cómo se realiza una obra histórica. El resultado de dicha obra
histórica será la consecuencia directa de la combinación de la técnica y la
propia actividad creadora del historiador.
La primera y fundamental misión del
historiador será la de investigar los hechos que realmente sucedieron, ya que,
si no se lleva a cabo esta acción, todo el trabajo realizado posteriormente no
serviría para nada y, además, desorientaría al lector debido a la falta de
veracidad en sus argumentos. Pero el número de hechos y sucesos es infinito en
cualquier momento, razón por la cual no es posible a llegar a conocerlos nunca
en su totalidad, por muy buena que sea la labor del historiador.
Es evidente que la Historia no puede
tener sentido más que en relación con una comunidad humana, con cualquier grupo
social, pues la vida y la acción de los hombres no pueden concebirse más que en
un plano de relaciones de interdependencia con los demás. Cuanto más amplio sea
el círculo a que se extiendan las consecuencias de un acontecimiento histórico,
más importante será este y mayor el interés que en nosotros despierte. Por
ello, siempre destacan por encima del resto las grandes manifestaciones de la
Historia de la cultura y, principalmente, la religión y las creaciones de la
literatura y el arte ya que sus consecuencias repercuten a todo el mundo. De
estas ramas de la historia, son estas últimas las que acaparan una posición más
destacada.
La Historia se trata de una ciencia
interdisciplinaria ya que se lleva a cabo con la cooperación de varias
disciplinas, como por ejemplo, la arqueología, la geografía, la epigrafía, etc.
Por último, me gustaría destacar la
definición que aporta Delio Cantimori[1] acerca del estudio de la
Historia: ``El mayor bien que se obtiene
del estudio de la historia es el aguzamiento del espíritu crítico: no el que se
agota en las polémicas inmediatas y en la elección de un adversario a quien
vapulear, sino el que sabe distinguir la realidad de las cosas y en primer
lugar también las propias limitaciones, y sabe cuánta fuerza hay en la
conciencia de este hecho…´´[2].
[1]
Fue un
influyente historiador, pensador y político italiano. Nació en 1904 en Russi y
murió en 1958 en Florencia.
[2] CANTIMORI, Delio. Itinerari.1958.
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