jueves, 23 de enero de 2020

GRANDES HISTORIADORES GRIEGOS




Herodoto

            Herodoto nació hacia el año 484 a.C. en Halicarnaso, una colonia dórica. El padre de Herodoto se llamaba Lixés y su madre Drio, su familia era muy conocida, aunque se desconoce si pertenecía a la nobleza. Herodoto debió tener una buena educación primaria, que luego amplió con otros estudios.

            Herodoto participó activamente en las luchas políticas que tenían lugar en su patria. Halicarnaso estaba dominada por el tirano Ligdamis y Herodoto era una de los enemigos de este, por tanto, Ligdamis condenó a muerte a Paniasis, pariente de Herodoto, lo que obligó a este a marchar a la isla de Samos donde permaneció durante bastante tiempo. Durante esta estancia, comenzó a realizar los viajes que le sirvieron para recoger una gran cantidad de información que posteriormente plasmaría en su obra Historia. Su estancia más larga debió ser en Egipto, lugar en el que estuvo durante casi cuatro meses; también estuvo, entre otros lugares, en Siria, Palestina y Macedonia. Tras esto, regresó de nuevo a Halicarnaso donde contribuyó a la caída del tirano Ligdamis. Halicarnaso pasó a ser una república y se unió a la confederación ateniense, a Herodoto no le gustó este camino que tomó su ciudad y se trasladó a Atenas hacia el 447 a.C., donde termina su obra Historia en el 445 a.C. En Atenas no se encontraba muy cómodo y, por ello, se trasladó junto a los auspicios de Pericles a la Magna Grecia para fundar la colonia de Turio. En Turio, pasó el resto de su vida hasta su muerte hacia el año 430 a.C.

            Gracias a sus obras, se ha podido deducir algunos aspectos de su carácter. Podría decirse que era un hombre tranquilo, aficionado al estudio y con una gran curiosidad por los hechos humanos y los fenómenos naturales.

            Durante su época se desarrolló la Segunda Guerra Médica y la Guerra del Peloponeso. Además, durante su vida coincidió con hombres como Esquilo, Sófocles, Eurípides, Sócrates, Demócrito, Fidias o Policleto.

            Su obra Historia es la única obra que se conserva de él. Esta obra se divide en nueve libros, cada uno dedicado a una musa diferente, aunque esta división es posterior al propio Herodoto. En estos libros se narra el comienzo de las Guerras Médicas. Esta obra no satisface las exigencias de la crítica moderna ya que no es una obra homogénea, no guarda un compás armónico respecto a la cantidad y a la calidad de la información que facilita. Son muchos los defectos que, como historiador, se le atribuyen a Herodoto. Admite una gran cantidad de relatos absurdos y leyendas que recoge en sus páginas, por ello, se considera que su obra está cargada de errores. Herodoto es considerado ``el padre de la Historia´´.           



Tucídides

            Han llegado hasta nosotros tres antiguas biografías de Tucídides: la primera fue realizada por un tal Marcelina y presenta una extensión considerable; la segunda fue realizada por Suidas y su extensión es muy breve; la última biografía que poseemos es anónima y su extensión es unas cinco veces mayor que la anterior.

            Tucídides nació en Halimunte, uno de los municipios de Ática, y su fecha natal no se sabe con seguridad, aunque se baraja la posibilidad de que naciera entre el 472 y el 460 a.C. Su padre se llamaba Oloro y su familia pertenecía a la aristocracia ateniense. Siendo adolescente escuchó a Herodoto narrar fragmentos de su obra Historia y entonces quedó fascinado. Fue discípulo del filósofo Anaxágoras y del retórico Antifón. En el año 424 a.C. fue designado para embarcar hacia las costas de Tracia con el objetivo de defender las posesiones atenienses, pero fracasó. Por esta razón, el pueblo ateniense le condenó al ostracismo, por lo que se exilió durante veinte años. Durante su exilio, Tucídides recoge numerosa información sobre los distintos países que fueron escenario de guerra. Respecto a la fecha de su muerte, no existe una datación concreta de la misma, además, se desconoce el lugar donde falleció, por lo que no existe unanimidad en los autores. Sólo se sabe con seguridad que su muerte debió ocurrir después del año 404 a.C. y antes del año 396 a.C., probablemente en Tracia o en Atenas.

            De su producción escrita sólo conservamos una obra, pero esta está considerada como una de las obras más importantes del mundo antiguo. Se denomina Thoukydidou Historiai (Historias de Tucídides) y en ella se narra la Guerra del Peloponeso. Se tiene constancia de que la obra fue dividida en numerosas ocasiones, pero la división que ha llegado hasta nosotros consta de ocho libros. En el conjunto general de la historiografía griega, esta obra viene a ser una continuación de la Historia de Herodoto. El método que utiliza Tucídides para escribir esta obra es cronológico, es decir, año por año. Alterna la narración histórica con la inserción de numerosos discursos.

            Tucídides posee un arte exquisito para conquistar la atención del lector, al que en ocasiones llega a conmover, y prepara con notoria habilidad las situaciones que más puedan interesar. Pero en general le falta una nota emotiva, este autor se muestra en su obra como una persona con un carácter grave, frío e impasible. Su imparcialidad y su veracidad son aspectos más que admirables de este autor teniendo en cuenta la difícil situación en la que encontraba. Tucídides hizo de la Historia una verdadera ciencia, de ahí su rechazo hacia los oráculos, las leyendas, las supersticiones; todo esto, contrasta con su interés en mostrar los vicios, las pasiones o los aciertos y los fracasos de los gobernantes y los dirigentes.

Jenofonte

            Jenofonte nació hacia el año 431 a.C. en las cercanías de Atenas. Su familia pertenecía a la aristocracia, por lo que era una familia acomodada. Durante su infancia, tuvo lugar la Guerra del Peloponeso en la cual participó cuando creció formando parte de las fuerzas ecuestres. Fue discípulo de Sócrates. Cuando tuvo lugar el gobierno de los Treinta Tiranos, Jenofonte se unió a una expedición de mercenarios griegos que se dirigían a Persia, pero esta expedición fracaso debido a un ataque inesperado, por lo que Jenofonte tuvo que recorrer una gran cantidad de kilómetros hasta volver a Grecia. Tras volver a Grecia, Jenofonte entra al servicio del rey Agesilao II. En el año 394 a.C. tuvo lugar una batalla entre Grecia y Esparta en la cual participó Jenofonte. Por esta razón, los espartanos decidieron desterrarlo y, a partir de ese momento, se alojó en una finca en la que comenzó a escribir su obra. En el año 371 a.C. se libra otra batalla en la cual los griegos recuperan los territorios que antes habían sido arrebatados por los espartanos, entonces Jenofonte se traslada a Corinto donde se cree que murió hacia el año 354 a.C.

            Su producción escrita es bastante diversa, escribió sobre historia, política, etc. Entre sus obras históricas se encuentran Ciropedia, que se trata de una semblanza al rey Ciro II, Helénicas, en la cual se narra la Guerra del Peloponeso, Agesilao, sobre este personaje, y Sobre la constitución de los atenienses, obra en la que se manifiesta en contra de la situación política de Atenas. En sus obras, el autor se manifiesta hostil frente a la democracia ateniense y se decanta más por las formas de gobierno más autoritarias. Por encima de todas sus obras se encuentra Anábasis, esta obra narra la expedición de Ciro El Joven contra su hermano Artajerjes II. Esta obra se divide en siete libros, aunque tenemos constancia de que esta división fue posterior al propio Jenofonte. Como historiador, Jenofonte cuenta con una serie de problemas como la falta de rigor en la recogida de datos, su marginación hacia hechos que tuvieron una importancia notoria o, probablemente el mayor de todos sus problemas, el alto grado de subjetividad en sus obras. Por el contrario, entre sus grandes virtudes encontramos las siguientes: la claridad de su lenguaje, la sencillez de sus escritos que le hizo ganar una gran cantidad de seguidores, o su escritura rápida y precisa.



 

 Bibliografía.

- MARTÍN, Alonso: Historiadores griegos: Herodoto, Tucídides, Jenofonte; Edaf; Madrid; 1968.  

- MEYER, Eduard: El historiador y la Historia antigua; Fondo de cultura económica; Madrid; 1983.

- PEREA YÉBENES, Sabino: Mitos griegos e historiografía antigua; Padilla; Sevilla; 2000.

- RUIZ WERNER, Juan Martin: Historiadores griegos; Aguilar; Madrid; 1969.


















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